
Ahogamiento es el proceso de sufrir dificultades respiratorias por sumersión / inmersión en un líquido, con resultados que se clasifican en: muerte, morbilidad y no morbilidad.
Cuando alguien comienza a ahogarse, el resultado suele ser fatal. A diferencia de otros traumatismos, la supervivencia está determinada casi exclusivamente en el lugar del incidente, y depende de 2 factores muy variables: la rapidez con que se saque del agua a la persona, y la prontitud con que se aplique una reanimación apropiada.
Cada hora, de cada día, más de 40 personas pierden la vida por ahogamiento. Bien sean niños pequeños que caen inadvertidamente en una charca, piscina o pozo; adolescentes nadando bajo la influencia del alcohol o las drogas; pasajeros de embarcaciones que zozobran; o residentes de comunidades costeras anegadas por inundaciones, el número de víctimas que diariamente se cobra esta importante causa de mortalidad sigue aumentando silenciosamente.
Datos y cifras
- Los ahogamientos son la tercera causa de muerte por traumatismo no intencional en el mundo y suponen un 7% de todas las muertes relacionadas con traumatismos.
- Se calcula que en el mundo mueren cada año 360 000 personas por ahogamiento.
- El riesgo de ahogamiento es mayor en niños, varones y personas con fácil acceso al agua.
Es posible que las estimaciones mundiales subestimen notablemente la magnitud real del problema de salud pública que suponen los ahogamientos.
Factores de riesgo
Los ahogamientos se producen de diversas maneras y requieren una serie de estrategias de prevención para hacer frente a los máximos factores de riesgo:
Edad
La edad es uno de los principales factores de riesgo, vinculado en general a lapsos de inatención en la supervisión de un niño. A escala mundial, los índices de ahogamiento más elevados corresponden a los niños de 1 a 4 años de edad, seguidos de la franja de edad de 5 a 9 años.
Sexo
Los varones, con un índice global de mortalidad que duplica el femenino, están especialmente expuestos al riesgo de ahogamiento.
También tienen más probabilidades que las mujeres de ser hospitalizados por un episodio de ahogamiento no mortal. Los estudios indican que ello se debe a una mayor exposición al agua y a prácticas más arriesgadas, como los baños en solitario, a veces tras consumir alcohol, o la navegación.
Acceso al agua
Tener mayor acceso al agua es otro factor de riesgo. Las personas que se dedican a la pesca, ya sea industrial o de subsistencia, tanto más si utilizan botes pequeños, como ocurre en los países de ingresos bajos, están más expuestas al ahogamiento. Los niños que viven cerca de puntos o cursos de agua al aire libre (acequias, estanques, canales de irrigación, piscinas) corren especial peligro.
Inundaciones catastróficas
Los ahogamientos suponen el 75% de los fallecimientos que se producen a resultas de inundaciones catastróficas, fenómeno que ocurre cada vez más a menudo y cuya frecuencia, según cabe prever, irá en aumento. El riesgo de ahogamiento aumenta en caso de inundación sobre todo en los países de ingresos bajos y medianos, donde las personas viven en zonas expuestas a las inundaciones y la capacidad para alertar, evacuar o proteger a la población en caso de inundación es escasa o incipiente. Viajes por medio acuático
A menudo los trayectos cotidianos desde y hacia el lugar de trabajo, así como los viajes de migrantes o solicitantes de asilo, tienen lugar en embarcaciones sobrecargadas, poco seguras y carentes de material de seguridad, o pilotadas por personas que no tienen la formación necesaria para navegar
Prevención
Hay muchas medidas que son útiles para prevenir los ahogamientos. El hecho de instalar barreras para controlar el acceso a masas de agua que supongan un peligro (p.ej. cubriendo pozos, erigiendo barreras con puertas o corralitos, vallando el perímetro de piscinas, etc.) o de eliminar por completo esas masas de agua reduce el nivel de riesgo y de exposición a peligros acuáticos.
La Organización Mundial de la Salud ha determinado DIEZ MEDIDAS PARA PREVENIR AHOGAMIENTOS. Las 10 medidas descritas se basan en las pruebas disponibles y se consideran eficaces, viables y ampliables.
MEDIDAS COMUNITARIAS
- Instalar barreras físicas para controlar el acceso a masas de agua.
- Crear espacios seguros para niños en edad preescolar (por ejemplo, guarderías), alejadas del agua y con atención infantil especializada.
- Impartir a los niños en edad escolar conocimientos básicos de natación, seguridad en el agua y salvamento.
- Capacitar a posibles transeúntes en técnicas seguras de salvamento y reanimación.
- Fortalecer la sensibilización pública y poner de relieve la vulnerabilidad de los niños.
POLÍTICAS Y LEGISLACIÓN EFICACES
- Establecer y aplicar reglamentos para la seguridad de las embarcaciones, el transporte y los transbordadores.
- Desarrollar la capacidad de recuperación y gestionar los riesgos de inundaciones y otros peligros en los ámbitos local y nacional.
- Coordinar las actividades de prevención de ahogamientos con las de otros sectores y programas.
- Elaborar un plan nacional de seguridad en el agua.
INVESTIGACIÓN FUTURA
- Abordar cuestios proritarias de investigación meidente estudios adecuados.
Otras medidas, entre ellas el aprovechamiento de modelos de prácticas óptimas, el uso de redes sociales y medios de comunicación para aumentar la sensibilización pública, y la adaptación de intervenciones a los contextos locales (por ejemplo, fabricación de barreras con materiales disponibles en el lugar) son importantes para asegurar que esas estrategias se apliquen efectivamente.
Además, en entornos de escasez de recursos con bajos niveles de instrucción es importante, antes de introducir intervenciones, entender de qué manera la población local percibe el ahogamiento y cuáles cree que son sus causas, a fin de adoptar medidas apropiadas para abordarlo y prevenirlo. Las conclusiones orientarán la aplicación de esas medidas.
Fuente: Informe mundial sobre ahogamientos, OMS – 2016